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"Del otro lado del muro":
Buen primer trabajo por: Pedro Labra Herrera
“Tartufo” por
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“El inspector”
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Comentario de Teatro
2005
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Lunes
2 de enero de 2006
"Del otro lado del muro":
Buen primer trabajo
Pedro Labra Herrera
El grupo La Manga en acción.
El montaje de La Manga destaca
en el festival de teatro Santiago a mil, que parte hoy.
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Pedro Labra Herrera
A juzgar por "Del otro lado
del muro", el juvenil grupo La Manga tiene mucho que aportar en
el futuro. Lo mejor de este debut -que adapta libremente el escalofriante
cuento de horror "La gallina degollada", del uruguayo Horacio
Quiroga- es el sorprendente aplomo con que el colectivo mantiene bajo
control los recursos de que echa mano.
Desde luego se resiste a caer
en la tentación del ya gastado "thriller" y el granguiñol;
los aspectos sangrientos del relato están estilizados. La historia
de los tres hermanos con retraso mental y de su nueva hermanita sana,
es contada aquí con espanto, pero básicamente para referirse
al rechazo de los discapacitados por el mundo "normal". Aunque,
en verdad, dado el formato del montaje, esa crítica parece más
bien en ciernes.
El lenguaje corporal que emplea
La Manga, dirigida por Fabiola Matte, es sin duda heredero del de Mauricio
Celedón (Teatro del Silencio) y de La Patogallina, pero además
agrega algunos textos pregrabados que los actores 'doblan' en escena.
Clave en el resultado es el dispositivo escénico en que ocurre
casi toda la acción, un pequeño gallinero coronado por
una suerte de guillotina, estructura que girando sobre su eje sugiere
el paso del tiempo y sirve para producir otros efectos.
La atmósfera se beneficia
también de un atractivo uso de la iluminación, y de la
música en vivo a cargo de sólo dos instrumentistas, que
marca los ritmos y subraya los cambios de clima emocional.
Teatro San Ginés, Sala
1. Diario a las 22:30 horas. General $ 5.000, estudiantes y 3ª
edad $ 4.000. (Desde hoy al martes 10 ininterrumpidamente).
El lenguaje corporal que emplea
La Manga es heredero del de Celedón y de La Patogallina.
___________________________________________________________
Obra
: “Tartufo”, de Molière. Adaptación por Benjamín
Galemiri.
Compañía : TEATRO NACIONAL CHILENO
Dirección : Raúl Osorio
Elenco : Francisco Melo / Blanca Mallol / Mario Poblete / Ernesto Orellana
/ Lorena Bosch / Alejandro Franco / Patricio García / Valeria
Germain / Alfredo Portuondo / Jorge Rodríguez / Begoña
Basauri.
Por Gonzalo Toledo A.
<<Tartufo o el impostor
fenomenal>>
Una vez más, el Teatro Nacional
Chileno, se hace responsable de nuestra contingencia con una de las
más representadas de las obras, me refiero a Tartufo o el Impostor
del célebre comediógrafo francés del Siglo XVII:
Molière.
Fenómeno 1º - Galemiri
Un primer aplauso para nuestro insigne dramaturgo francófono
que trasladó la hipocresía de antaño de la Francia
absolutista a una agrietada realidad nacional que pareciera estar muy
convencida de sus frágiles paradigmas. En resumen: cambia el
espacio del Palacio de Versalles por el anfiteatro del T.N.CH., y distan
tan solo tres siglos incapaces de abatir la creciente corrupción,
ahora avalada por nuestra economía social de mercado.
Más que atentar contra el lenguaje original de esta comedia,
Benjamín Galemiri nos deleita con un nuevo texto comprometido
con la gran universalidad de esta obra, conservando su estructura dramática
básica. Apela y pone en funcionamiento lo más coloquial
de nuestra habla con el fin de hacer perdurar el carácter humorístico
del clásico francés, que solo sí es posible con
la indagación exacta y equivalente de nuestro mínimo saber
compartido.
Sus textos son diálogos de un nivel inconmensurable que expresa
y expresan la modernidad: Tartufo es el personaje-tipo que presenta
más de una o infinitas personalidades; al político demagogo
que compromisoriamente solucionará las lidies del crédito
fiscal para el financiamiento de los estudios superiores, y también
al empresario ladrón que obtiene fama y dinero más por
su grandilocuente discurso que por sus eficiencias manuales.
En última instancia, Galemiri aprovecha lo comunitario del lenguaje
y plagia honrosamente a Molière, pero fiel a la idea de que su
obra dramática está en función de la memoria, y
su adaptación en función de la escena para marchar, como
es debido siempre al teatro, a la par con la contingencia.
Fenómeno 2º - Osorio
Otro aplauso de pie para el preclaro creador, Raúl Osorio, quien
nuevamente sorprende a consecuencia de su riguroso profesionalismo,
que no titubea en mantener los recursos más costumbristas de
nuestro teatro, como tampoco en aludir con fascinantes técnicas
post-modernistas.
Su dirección abarca una totalidad: sobreactuación para
reconocer a los personajes estereotipos que viven gracias a la farsa:
su evidente caracterización con barroco maquillaje, su planta
de movimientos y sus correspondientes matices a las diversas entonaciones
vocales que ya forman – en conjunto – una bien lograda puesta en escena.
No se trata primordialmente de un trabajo vanguardista o trasgresor.
Tanto el lenguaje de la escena como el textual fluctúan en sus
propias dependencias, las actuaciones se realizan en conjunto y obedecen
a una coordinación admirable, destacando todo el elenco en un
excelente manejo de roles interpretativos, en especial el actor Mario
Poblete (Orgón) que a ratos; bien inflexible como padre, bien
aturdido como rico solidario y bien amanerado como viejo engañado.
Fenómeno 3º - Melo
Permítaseme aplaudir a Francisco
Melo, no precisamente desde mi ubicación en el público,
sino que fuera del teatro; no por desmerecer su participación
en el montaje, puesto que sería redundar si observamos acerca
de su don de versatilidad interpretativa.
Su celebridad, sin duda, se justifica por su labor de difusión,
tanto desde una perspectiva de márketing ( vale recordar el afiche
de promoción: Melo desnudo ocultando su promesa viril por un
diminuto computador portátil), como desde su perspectiva personal:
“Tartufo demuestra ser víctima de esta sociedad sin padre”, “Se
puede reconocer la hipocresía de Tartufo en muchos de nosotros”.
Y en consecuencia de sus dichos reconocemos a Tartufo del T.N.CH., como
una de las piezas más simbólicas de nuestra cartelera
actual, que no nos invita a hacer un juicio moralizador a través
de un drama orgulloso y simplón, sino que nos otorga una nueva
oportunidad de reírnos como lo ha hecho esta comedia a lo largo
de centenares generaciones de espectadores, pero a través de
un “mea culpa” en el que somos capaces de identificar al pequeño
o gran impostor que todos llevamos dentro.
He aquí la innovación. El teatro, también; ya lo
dijo todo.
Toda obra de arte convertida en un clásico
es una estructura inalterable en sus piezas que la conforman, en excepción
de su forma, que se destruye o construye según el derrumbamiento
o alzamiento de los paradigmas socioculturales.
Tartufo no es solo una obra apta para todo público. Es incluso,
un fenómeno para los ojos críticos de las tablas nacionales
que responde consecuentemente a la técnica por Osorio, al diacronismo
del lenguaje por Galemiri y a su re-valorización encarnada en
su protagonista de farándula.
¡Aplauso Generalizado!
“El inspector”
de Nikolai Gogol
dirigida por Raúl Osorio
comentario por: Benjamín Venturino
07/01/05
El inspector de Nikolai Gogol es una sátira
social de la Rusia zarista, que
busca reflejar de modo hilarante la ineptitud de la clase política
de aquel
tiempo.
“El inspector” trata de un joven oportunista
llamado klestakov, que llega a
un pueblo junto a su criado y para su suerte, el joven es confundido
con un
inspector que viene a fiscalizar las malas gestiones de la alcaldía
y de
funcionarios importantes del lugar, quienes están muy dispuestos
a
sobornarlo de algún modo para que así no se revelen las
irregularidades en
las que están envueltos.
Mas tarde se darán cuenta que se han equivocado y que solo han
confundido a
un joven pillo que aprovecho una situación favorable, con el
verdadero
inspector, quien esta por llegar al pueblo justo cuando el impostor
a huido.
En los primeros 20 minutos de esta obra
es inevitable tener la vaga
sensación de que uno se ha equivocado de obra. Uno va percibiendo
como el
director busca sumergirnos, algo antojadizamente en una especie de trance
o
algo por el estilo con sonidos incidentales que van potenciando una
imagen
lúgubre y muy aburrida de un alcalde y algunos funcionarios del
pueblo (un
juez, un director de colegio y un medico) que ven pasar las horas de
una
forma abulica y lánguida, y para cuando lo textos “sobre modulados”
comienzan a cansar mis párpados, poco después de los 20
minutos se agradece
la contrastante aparición de la jefa de correos quien trae consigo
la
noticia de la llegada de un inspector, sacándolo a uno de un
letargo que
solo se sostiene por una buena propuesta estética y corporal
pero que sin
embargo parecía inminente. Quizás con este quiebre el
director nos quería
“recalcar” que en este pueblo “no pasaba nada” antes de este suceso.
A lo largo de la trama vamos viendo como el peso de la obra se va
depositando de una manera desequilibrada en klestakov y el alcalde quienes
son sin duda los motores de la obra, pero aun así pareciera que
los demás
personajes importantes, a los que a mi gusto se les dio un tratamiento
muy
ligero y con los cuales se podría haber aprovechado una critica
actual al
servicio de salud, al sistema judicial, etc. Quedan solo como un gran
coro
sin llegar a convertirse en piezas necesarias, transformándose
casi en un
eco, lo que me hace pensar que se podría haber prescindido perfectamente
de
estos personajes en este montaje.
Es un montaje largo en el que hay que
tener en cuenta el hecho de que esta
realizado por alumnos que se titulan, pero al que hay que reconocerle
haber
sido muy respetuoso con el texto y haber logrado buenos momentos y bellas
imágenes a través de la corporalidad de lo actores, especialmente
la jefa de
correos, el alcalde y Maria Antonovna, a quienes lamentablemente su
buena
ejecución los hacia alejarse un poco de la habilidad colectiva
gracias a
la.... no tan buena ejecución de sus compañeros, lo que
a ratos evidenciaba
cierta cojera en el ritmo de la obra la que claramente esta vez no resucito
a Nikolai Gogol.
Definitivamente este montaje es oscuro
y mas me habla del alma del director
que del alma de la obra que finalmente es una sátira que debiera
estar mas
cargada a la comedia que al drama.
Ficha técnica:
Titulo: el inspector
Autor: Nikolai Gogol
Director: Raul Osorio
Actores: Tomas Espinoza, Ernesto Orellana, Begoña Basauri, Deby
Kaufmann,
Macarena Bejares, Emilio Sepúlveda, Manuel Ortiz, Gonzalo Gac,
Yasna
Kusanovic, Verónica Odar, Nuri Ortego, Viviana Herrera y Katti
Yánez.
Escenografia vestuario e iluminación: Alejandro castillo, Pablo
De la
fuente, Isabel felmer, Loreto martinez, Cristóbal ramos
Musica: Jorge Martinez
Valor de la entrada: $2000 general $1000
estudiantes y tercera edad.
Desde el martes 11 de enero hasta el sábado
15 se dará en la sala Antonio
varas (morande 25) 20:00 hrs.

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